Es una de las preguntas más frecuentes que recibimos: "¿me conviene más ser autónomo o constituir una SL?" La respuesta honesta es que depende de tu nivel de facturación, tus gastos, tu exposición a riesgos y tus planes de crecimiento. Pero hay criterios claros que ayudan a decidir.
La diferencia fundamental: cómo tributan
Como autónomo, los beneficios de tu actividad tributan en tu IRPF como rendimientos de actividades económicas. El tipo marginal máximo puede llegar al 47% en rentas altas.
Una SL tributa por el Impuesto de Sociedades, con un tipo general del 25% (15% los dos primeros años para nuevas empresas). El dinero que queda en la empresa solo paga IS. Solo cuando te lo distribuyes como dividendo pagas IRPF adicional (19-28%).
"La SL empieza a ser ventajosa cuando los beneficios que no necesitas consumir personalmente superan los 40.000-50.000€ anuales. Pero hay más factores a considerar."
¿Cuándo conviene seguir como autónomo?
- Facturación baja o inicial: menos de 30.000-40.000€/año — el ahorro fiscal no compensa los costes de la SL
- Gastos altos: si tus gastos deducibles son elevados, el rendimiento neto puede no justificar el cambio
- Actividad simple: sin empleados, sin socios, sin necesidad de imagen corporativa
- Fase de arranque: si aún no sabes si la actividad va a funcionar, la flexibilidad del autónomo es una ventaja
¿Cuándo conviene pasar a SL?
- Beneficios superiores a 40.000-50.000€ que no necesitas consumir personalmente — el diferencial fiscal compensa
- Quieres limitar tu responsabilidad personal — la SL separa el patrimonio empresarial del personal
- Tienes socios o inversores — la SL es la estructura adecuada para repartir participaciones
- Necesitas credibilidad corporativa — algunos clientes y proveedores exigen trabajar con sociedades
- Planes de crecimiento — si vas a contratar empleados y escalar, la SL es la estructura natural
El punto de equilibrio fiscal
Un autónomo con 60.000€ de beneficio neto paga aproximadamente 22.000-25.000€ en IRPF (dependiendo de su comunidad autónoma y situación personal).
Una SL con el mismo beneficio paga 15.000€ de IS (25%). Si el socio se queda el dinero en la empresa y no se lo distribuye, se ahorra 7.000-10.000€ al año. Si necesita todo el dinero para vivir, la diferencia se reduce porque al distribuirse el dividendo paga IRPF adicional.
"El análisis tiene que hacerse con tus números concretos. Una conversación de 30 minutos con nuestro equipo suele dar una respuesta clara sobre qué te conviene."
Costes adicionales de la SL a tener en cuenta
- Gestoría: una SL necesita contabilidad formal, cuentas anuales y depósito en el Registro Mercantil — el coste de gestoría es mayor que el de un autónomo
- Seguridad Social: como administrador de tu SL sigues pagando autónomos (RETA)
- Complejidad administrativa: junta de socios, actas, estatutos... más burocracia que el autónomo
¿Autónomo o SL? Cuéntanos tu situación
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